María, otra huella en la construcción de Universidad

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Ahora que se pensiona, María afirma que se lleva muchos aprendizajes, entre ellos la importancia de educarse, por lo que le insistió a su hija para que se profesionalizara y no pasara por las dificultades que ella atravesó.

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María del Carmen Medellín Villa, llegó a la Universidad de Manizales hace 26 años buscando una oportunidad para trabajar en el área de servicios generales haciendo labores de aseo. “Entré un 2 de agosto, en una situación muy difícil, con mi niña recién nacida, un hijo de 8 años y pasando por una separación, pero gracias al apoyo que me brindó la doctora Martha Elena Hincapié, quien era la directora de gestión humana de la época y el de la Universidad, pude sacar adelante a mi familia”, recuerda.

En este cargo se desempeñó durante 13 años, de ahí pasó a atender la cafetería de la Rectoría y finalmente, en 2014, entró a la División de Desarrollo Humano apoyando la logística de eventos institucionales, un sueño que hizo realidad luego de anhelarlo mucho tiempo. 

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“Yo apoyaba a Merceditas Villegas, persona que manejaba el protocolo, ella me tomó un gran cariño, nos volvimos buenas amigas, empecé a trabajar a su lado y soñaba con que algún día podría aplicar todo lo que aprendí con ella y lo logré”, María del Carmen Medellín Villa.

Como anécdota recuerda el acompañamiento a un difunto desconocido, “siempre íbamos en representación de la Institución a los funerales de los compañeros o sus familiares, llegamos a la sala de velación, estuvimos un rato, rezamos varios Rosarios y, con gran sorpresa, nos informan que ya habían enterrado a la persona que supuestamente estábamos acompañando”, cuenta con esa gran sonrisa que la caracteriza.

Todos estos momentos y otros más llevará en su corazón María, una trabajadora incansable, que luego de dedicarle toda una vida a la Universidad de Manizales recibe la noticia de su pensión, un momento de inmensa alegría y satisfacción, pero también de nostalgia ya que deja a estudiantes, profesores y compañeros que la han visto durante toda una vida por los pasillos.

Siempre servicial, alegre y activa, así la definen quienes la conocen. Con el apoyo de la Institución logró que su hija se formara como abogada y hoy deja su huella invaluable en la construcción de universidad para asumir su rol como pensionada, afirmando que no quiere ser de aquellas que olvidan la Alma Máter, sino que espera participar en toda actividad a la que sea convocada porque junto a la UManizales tejió su historia y, si bien lo hizo con las dificultades propias de ser madre cabeza de hogar, se siente afortunada de hacer parte de un proyecto de formación como este.