Un médico que trasciende su amor por el servicio en las redes sociales

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Manizales, 14 de octubre del 2020. Siendo muy joven, Óscar Eduardo Cárdenas Castaño perdió a su padre por un cáncer de páncreas, desde entonces fue un reto personal convertirse en médico, hoy es médico intensivista, especialista en medicina crítica y cuidado intensivo logros académicos que valora pues afirma que acceder a una especialidad médica en Colombia es un escenario complejo “hay profesionales muy preparados y los cupos son muy limitados”, comenta.


En su infancia padeció de asma y aunque no lo tiene muy presente en su memoria, su madre le decía que sufrió crisis muy fuertes con esta enfermedad “Yo no me acuerdo de eso, pero sí me acuerdo que cuando estaba ya de salida me regalaban las bolsitas de los líquidos y los equipos endovenosos, al llegar a casa les ponía esos equipos a los muñecos de una prima, yo creo que me sentía médico, rememora Óscar.

 

Es un hombre carismático y apasionado por el servicio, además es responsable y comprometido, siendo estudiante recibió un reconocimiento de excelencia por su desempeño académico, además fue monitor de anatomía, actividad que además de conocimiento y de permitirle ayudar a los demás, le dio la posibilidad de acceder a un descuento en el valor de la matrícula. Hoy comparte un poco de su historia que, como buen médico, ha sido una aventura al servicio de los otros, un sueño que logró gracias al apoyo de la UManizales.

 

 ¿Qué piensa de la labor de los médicos en tiempos de pandemia?

Ha sido una labor digna de resaltar, no solo la de mis colegas, sino la de todo el personal de salud, sabemos que esta enfermedad es potencialmente mortal y aún así todos continuamos trabajando a pesar del riesgo de contagio, el trabajo y la exposición han aumentado, ¡lo estamos dando todo!, es un sentimiento que viene de adentro, como del corazón creería yo, es el amor que tenemos por lo que hacemos el cual nos impulsa a continuar a pesar de los riesgos, en ningún momento he pensado hacerme a un lado, cada día madrugo, me despido de mi esposa, ella con el temor de que me pase algo me dice cada mañana “¿y si mejor te quedas? o mejor aún, te amarro y no te dejo ir”, yo la miro me sonrío y sé que en el fondo es lo que realmente desea, pero ella lo entiende, la medicina más que una profesión es un estilo de vida basado en el servicio.

 

Desde su rol ¿Cómo ha aportado en esta contingencia del Covid-19?

Cuando todo empezó, unos colegas especialistas de varias partes de Colombia nos unimos en una iniciativa a través de Instagram y todas las noches empezamos a hablar del SARS-Cov-2 a través de transmisiones en vivo, en cuestión de dos o tres semanas el tema se viralizó y tuvimos como 14 mil seguidores, luego empezó el pico epidémico y no pudimos seguir transmitiendo, ya el tiempo fue muy limitado.

 

¿Cómo le han servido las redes en estos tiempos de Covid?

Ha sido un recurso invaluable, desde hace dos años me enamoré de las redes sociales, para mí han sido una alternativa para educar en medio de todas las carreras del día y de las múltiples ocupaciones que tenemos, comparto videos cortos de lo que hago en la unidad de cuidado intensivo, y pienso que he encontrado a muchas personas que comparten esa misma pasión por el cuidado del paciente en condiciones críticas a través de Instagram, la verdad considero que he aprendido más de lo que he enseñado, yo tengo un principio, “médico que enseña aprende dos veces”, siempre trato de aplicarlo y pienso que he sido el más beneficiado.

Pueden encontrarlo como, @doc.cardenas @cardiointermed y @covid19.estudio, para conocer sobre el paciente crítico y datos sobre la pandemia actual.

 

¿Qué es lo que más le ha gustado de ser médico?

Es una pregunta difícil, hay muchísimas cosas que me fascinan de ser médico, pero para sintetizar me gustan los retos y cada día en mi ejercicio profesional debo resolver casos complejos y siempre tengo el tiempo en contra mía, el paciente crítico exige que se piense y actúe muy rápido, así que debo utilizar múltiples herramientas tecnológicas para diagnóstico y monitoreo, yo los llamo mis juguetes, utilizamos catéteres especiales, sondas y la ecografía es vital.

 

¿Qué planes tiene en su vida profesional y personal?

Siempre me ha gustado la docencia, pero por cuestión de tiempo no la había podido ejercer formalmente, este año me he encontrado con personas muy valiosas que han podido mezclar esta profesión tan exigente como ser intensivistas y complementar su amor por la docencia, como el Dr. Botello, quien además es el decano de Ciencias de la Salud de la UManizales, este ejemplo ha sido una motivación para cambiar mi chip. Recientemente hago parte del grupo de profesores del posgrado de Medicina Crítica y Cuidado Intensivo de la Universidad de Manizales y este es el proyecto más ambicioso que tengo a corto y mediano plazo, indudablemente la estructura y los fundamentos académicos que se hacen desde una especialidad es de muy alto nivel. Así se ha venido materializando ese deseo y amor por la docencia en algo más formal, así que pienso que voy a estar por mucho tiempo de profe.

En lo personal mi familia continúa siendo lo primero, la disfruto muchísimo allí tengo también un gran reto, tengo dos hijos, Nicolás de seis años y Alejando de tres, que son la locura; después de mi esposa, son lo mejor que me ha pasado en la vida, son unos loquitos que me tienen enamorado, así que pienso que tenemos una gran aventura por delante, supongo que viajar y explorar junto a ellos es mi futuro.