Ser maestro: una vocación para toda la vida

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“Un maestro que no quiera su profesión, no es un buen docente. Un profesor debe saber compartir y comunicar el conocimiento y la experiencia que tiene, porque uno puede saber mucho pero si no sabe comunicarlo, no sirve de nada”, Diego Zuluaga Mejía.

 

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El 15 de mayo de 1950, el Papa Pío XII declaró a San Juan Bautista de La Salle como patrón de los educadores. Por ello, desde esa fecha, la Presidencia de la República de Colombia en cabeza de Mariano Ospina Pérez decide establecer el 15 de mayo como el Día del Maestro.

En esta fecha, se reconoce la labor de quienes decidieron dedicar su vida a la formación académica de otras personas, de los responsables de transmitir la ciencia. En la actualidad la Universidad de Manizales cuenta con 569 profesores entre catedráticos y de tiempo completo.

Diego Zuluaga Mejía: una vida de enseñanzas

Cuando se habla de aprender, sin excepción alguna, todos tienen algo para decir, pues en algún momento de la vida todos han tenido que hacerlo. Desde el nacimiento el ser humano se ve enfrentado a aprender diversas cosas que le implica la supervivencia terrenal; habilidades o destrezas que a lo largo de la vida tendrá que usar para transitar por los caminos que decida trazar. Es así como toda persona se ve obligada a aprender. Pero hay una labor más difícil, la de enseñar. No todos pueden hacerlo, esa es una tarea más compleja y una labor que no cualquiera puede desempeñar. A eso ha dedicado su vida Diego Zuluaga Mejía, a transmitir todo lo que con la academia y la vida ha aprendido.

Nació un 7 de abril de 1950 en Armenia, la capital de Quindío, desde muy joven supo que quería ser psicólogo, por lo que decidió viajar a la capital del país para realizar sus estudios de pregrado. Con el anhelo de formarse se postuló a la Universidad Nacional, pero no pasó; con la misma ilusión presentó sus papeles a la Universidad Javeriana, en la que fue admitido. Allí inició su camino por la academia, terminó su paso por el pregrado y de inmediato le resultó una oferta laboral en la Universidad de Manizales, oferta que no dudó en aceptar.

Llegó a tierra cafetera a los 24 años, recién graduado y con ganas de comerse el mundo. Su primer reto fue enfrentarse a un salón de clase con estudiantes de quinto semestre de psicología que incluso le doblaban la edad, en su gran mayoría eran profesores de primaria quienes habían iniciado sus estudios en la UManizales, esa sería la primera promoción de psicólogos de la Institución.

Recuerdo mucho a los estudiantes de aquella época porque se formó una sinergia muy buena, hubo una fusión entre ciencia y experiencia. Yo traía el conocimiento científico de la universidad y los estudiantes ya tenían la experiencia, entonces éramos un complemento”, recuerda Zuluaga Mejía.

Cuando habla de ser profe le brillan los ojos y su enorme sonrisa no se puede ocultar, y ¿cómo no sonreír y agradecer la profesión a la que le ha dedica más de la mitad de su vida? Historias para contar tiene muchas, pero la que más recuerda y agradece es la posibilidad de haber coincidido con el mundo de la docencia, “la Universidad (de Manizales) me dio la oportunidad de formarme como profesor, tenía esa vocación de ser formador y realmente ha sido muy gratificante”.

En la actualidad Diego Zuluaga Mejía continúa siendo profesor del programa de Psicología de la UManizales, a la que está vinculado hace 44 años, ha formado a todas las promociones del programa de Psicología de la Institución y es el profesor que más años lleva vinculado a la Universidad. Su labor académica la divide entre la docencia y la investigación, pues es coordinador del Centro de Medición y Evaluación Psicológica (Cemepsi). El profe Diego afirma que quiere seguir dedicando el resto de su vida a la formación de buenos profesionales.